23 de Diciembre de 2014

Antonio y Manu

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Ha sido un año informativamente movidito. Hemos tenido de todo: abdicaciones, coronaciones, encarcelamientos sonoros, escándalos de pederastia, infanticidios macabros, casos de corrupción, amenazas de independencia territorial e incluso el nacimiento de fenómenos mediáticos como el Pequeño Nicolás o la irrupción en la escena política de Podemos.

Desgraciadamente, no podemos decir lo mismo en lo referente a los grandes datos económicos que nos atormentan. Sí, la prima de riesgo que nos tuvo tan preocupados en 2012 y 2013 ha dejado por fin de ser noticia pero todavía seguimos manteniendo unos índices de paro alarmantes, aumentan las familias que no reciben ningún tipo de ingresos y la clase media sigue sin ver esos brotes verdes que en las últimas semanas, algunos se empeñan en reconocer en un repunte del consumo interno.

El último fenómeno mediático del año, de momento, ha sido la campaña de publicidad de Lotería Nacional. El acierto en el enfoque del anuncio estrella de la institución, el protagonizado por Antonio y Manu, no ha dejado indiferente a nadie. Y para sorpresa de los que renegaban de que pudiera ser cierto tal acto de generosidad, resulta que a lo largo de los años se han producido muchos casos similares. La solidaridad de la "buena gente" demuestra una vez más que la realidad, supera la ficción. El eslogan "lo mejor es compartirlo" ha sido todo un acierto. No tengo datos para saber si la fuerza del mensaje ha tenido algo que ver con que se haya vendido un 5% más de Lotería que el año pasado; o si esto responde a una incipiente mejora económica, o a la desesperación de los que buscan en la suerte una tabla de salvación (seguro que puede argumentarse de manera convincente cualquiera de estas propuestas), pero lo cierto es que el anuncio ha movido sensibilidades. Ojalá remueva las conciencias sobre todo, de la clase política.