06 de Noviembre de 2014

Noviembre dulce

Valora este artículo
(0 votos)

Empieza noviembre. Un mes que se presenta movidito y altamente contradictorio. Por un lado, el Gobierno dice que todo va bien, que estamos saliendo de la crisis, que la recuperación es una realidad. Por otro, Europa advierte que vienen tiempos difíciles.

En Cataluña se mantiene el pulso y mientras se fabrican unas urnas de cartón, el Constitucional sigue diciendo que no, que ni así... Y en medio de todas estas idas y venidas, las tarjetas black, escándalos en ayuntamientos de varias comunidades, el juicio de la todavía Infanta Cristina, las fortunas de la familia Pujol, Teresa que está a punto de ser dada de alta del hospital y más importante del ébola y la Pantoja, que pide cuartelillo para dar unos cuantos conciertos que tiene "vendidos" antes de entrar en la cárcel...

Vamos, un auténtico circo mediático que sirve de base a todas las tertulias y artículos de opinión de los periódicos. Y las redes sociales echando humo con Twitter a la cabeza.  Al margen de todos estos escándalos noticiosos o noticias escandalosas,- lo que ustedes profieran-, los ciudadanos seguimos viendo como sube sin piedad la bolsa de la compra; pagando impuestos de los que no vemos retorno (en Madrid toca ahora el IBI y el impuesto de basura que el Ayuntamiento se sacó de la manga  hace unos años) y estirando el sueldo mermado en la mayoría de los casos para llegar a fin de mes. Todavía tenemos cuatro millones de parados y son muchas las familias que ya han gastado sus ahorros y se encuentran en situación desesperada.

Que quieren que les diga. Hay mañanas en las que lo único que de verdad me gustaría hacer es dirigirme al aeropuerto y coger el primer vuelo que me lleve al otro lado del mundo. Pasado ese instante de locura, recuerdo que me enseñaron a enfrentarme a las cosas. A no huir. Me siento española y al mismo tiempo medio murciana y medio gallega. Me encanta el levante para veranear y no cambiaría un fin de semana en una casa rural en cualquier pueblo del interior por nada del mundo. Y como le digo a mis amigos andaluces cuando me preguntan por donde salgo, "yo salgo por Sevilla" que con el AVE estoy a un tiro de piedra.

Así que aunque sea noviembre, comience el otoño, haya venido por fin el frío y a veces me parezca que el mundo se viene abajo pienso seguir hacia delante. Luchando contra los elementos e intentando poner mi grano de arena para hacer que el mundo sea cada día un poquito mejor. Y al final, con un poco de suerte, éste será un noviembre dulce.