Orhit

 

Premios Madrid

 
Diario de una agencia - NO TOCAR

Miércoles 16 de mayo. Me bajo del AVE en Ciudad Real y para mi sorpresa, desde el vagón de Clase Preferente se apea PEEEEEEEDRO¡¡¡¡ No lo puedo evitar y me pierde mi mitomanía. Le espero, me acerco y le pido una foto. Conmigo, claro. Los mitómanos somos así. Casi no me mira. No me sonríe y dice, "me están esperando", pero se pone a mi lado y nos hacen la foto (¡benditos móviles!) He enviado la insigne imagen a multitud de amigos por ese sentimiento de importancia que las personas insignificantes sentimos cuando estamos frente a una rutilante estrella -al fin y el cabo, tiene un Oscar...- esperando que algo se nos pegue de ella. Un curioso, que siempre los hay, me comenta: "el domingo con los indignados y hoy paseando bolsa de Prada..." Un enorme logotipo en el equipaje naranja, lo gritaba a los cuatro vientos.

 

Las nuevas tecnologías son obscenas. Ponen al descubierto lo que somos y lo que hacemos sin ningún pudor. En cualquier momento, podemos ser presos de nuestra propia incongruencia, sin querer, de forma inocente. Alguien puede decir que nadie duda de que directores de cine de la talla de Almodóvar puedan permitirse caprichos marca Prada. Y es cierto. ¿Pero qué indignación puede tener alguien que viaja en preferente mientra su equipo lo hace en turista? Eso no lo mostraba la foto, pero yo fui testigo porque viajaba en el vagón "turístico" con sus tres acompañantes.

 

En estos momentos críticos para nuestra economía y nuestra sociedad, deberíamos retomar un valor esencial para salir a flote: el sentido común. Sentido común para llevar a cabo los recortes necesarios en una economía que en época de bonanza se ha desbocado. Sentido común para apretarnos el cinturón y establecer prioridades entre lo que es necesario y lo que es superfluo. Sentido común para reconocer qué hemos hecho mal y cambiarlo. Y sentido común para que reine la coherencia entre lo que hacemos y lo que decimos. Una hora Madrid-Ciudad Real bien valía una acción coherente. Bolsas de Prada a parte.

 

Aquel mandamiento bíblico de "Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha" es cada vez más difícil, no por no querer que así sea, sino porque en la sociedad de la información todos estamos expuestos. Unos más que otros, obviamente.

21 de Mayo de 2012

Matar sale tan barato

“...que por doler me duele hasta el aliento” (Miguel Hernández)

 

El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, no quiso luz ni taquígrafos para la reunión que mantuvo con Maria del Mar Bermúdez y Francisco Palo el pasado 1 de marzo a las diez de la mañana en el edificio de la madrileña calle de San Bernardo. Junto a Gallardón y su jefa de Gabinete, a un lado de la mesa, y, al otro, los padres huérfanos de Sandra Palo, se sentó CVA, testigo excepcional del encuentro que se selló con una tímida foto que hoy cuelgan las víctimas en su web (www.sandrapalo.com). Los Palo habían ido al encuentro del ministro para pedir la justicia que no han tenido por el crimen de su hija, una discapacitada que fue secuestrada, violada y asesinada hace 9 años por cuatro individuos, tres ellos de menores, todos en libertad desde el domingo, salvo el que te entonces tenía más de 18 años y que aún permanece en prisión. Modificar la Ley del Menor que ha permitido que tres criminales confesos y convictos salgan a la calle en poco más de cinco años y sin antecedentes penales es el caballo de batalla de estos padres dedicados en cuerpo y alma a que la ignominia no se certifique.

 

El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, no quiso luz ni taquígrafos para los padres dolientes de Sandra, pero sí que convocó a los periodistas cuando citó a los de Marta del Castillo por sus críticas feroces, convencido de que eso engordaría una popularidad que inexplicablemente le regalan los ciudadanos y que ablandaría la rabia de otra víctima. Pero le salió el tiro por la culata porque este otro padre huérfano, que aún no ha encontrado el cadáver de su hija, se fue más airado de lo que entró tras la aseveración del ex alcalde de Madrid de que no aplicará la prisión permanente revisable para los delitos que causan alarma social incumpliendo su promesa electoral, incluida en el programa-contrato con los votantes del Partido Popular. Una felonía en toda regla.

 

A Francisco y a María del Mar les tendió la mano convocándoles a ser partícipes de una reforma legislativa para menores criminales, también prometida, que no llega. CVA da fe del ofrecimiento. Como lo da del hecho de que a día de hoy nadie se haya puesto en contacto con ellos desde el Gabinete de Justicia para darles nuevas. En estos tiempos de crisis económica, donde el mundo trastocado que gira a nuestro alrededor se transforma, la palabra de la mayoría de los políticos curiosamente permanece inalterable: sigue valiendo lo mismo, esto es, casi nada.

 

Y con esa oscuridad con que quiso Gallardón disimular el encuentro con las víctimas, es con la que ha querido la Dirección General de Instituciones Penitenciarias de su Gobierno tapar el oprobio de la excarcelación el pasado domingo del último de los menores asesinos de Sandra, que permanecía encarcelado por otro delito distinto al que acabó con la vida de la hija de los Palo. A las nueve y cuarto de la mañana, impenitente Juan Ramón Manzano Manzano, alias el “Ramoncín”, para el que tanto el fiscal como su propio abogado habían solicitado inútilmente libertad vigilada para someterle a tratamiento psiquiátrico ambulatorio, abandonada el penal de Navalcarnero dentro de una furgoneta familiar a la que la dirección de la cárcel en un hecho insólito había permitido el paso hasta sus entrañas. El asesino con sus parientes se lanzaban a la libertad a tanta velocidad que a poco atropellan a sus víctimas. Padres huérfanos de hija, víctimas huérfanas de justicia, ahítas de desesperación y de dolor a los que el PP también ha dado la espalda. Como al resto de los españoles contra los que ha soltado una nueva bomba de relojería a la manera del reincidente criminal “Rafita”. Así que tengan cuidado ahí fuera, un asesino más anda suelto entre ustedes, y sin justicia. Hoy todos volvemos a ser un poco más Paco y Mari Palo.

 

Por Virginia Ródenas

8
Página 8 de 12