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Diario de una agencia - NO TOCAR

Estamos ya en agosto. Ha pasado medio verano, hablando en términos vacacionales (julio y agosto son los meses estrella) y estoy harta de ver Ana y los siete en televisión.

 

El estío es una época más relajada, en la que la temperatura invita a pasar más tiempo al aire libre, en compañía de amigos y familiares con los que el resto del año no podemos pasar todo el tiempo que quisiéramos. Este año además, según está la economía (bueno, mejor no mentar a la “bicha”) los españoles no vamos a salir de vacaciones fuera de España tanto como otros años. Vamos a optar más por turismo nacional de playa o montaña, es decir, me voy a alquilar un apartamento en Torrevieja o Benidorm o me voy al pueblo a la casa de mis padres o abuelos.

 

¿Qué quiero dar a entender con esto? Pues que en verano también vemos la televisión. Sí, salimos más; sí, vamos a la playa o dar un paseo por el monte, pero por favor, en algún momento del día también nos echamos en el sofá a ver la tele y no sólo para informarnos de lo que pasa en el mundo (a veces, mejor no saberlo, para ser sincera) sino también para distraernos y desconectar del mundo. En esos momentos, como decía, nos gusta distraernos y, la verdad, tener que volver a ver a Ana Obregón haciendo de niñera sexy, más que una distracción es una tortura (ya lo fue en su momento, no se crean que es sólo ahora porque sea verano....).

26 de Julio de 2012

Autosombreado

Mi despertador se autoprograma a las 7:45 am de lunes a viernes, estiro un brazo y lo pospongo mecánicamente cada cinco minutos hasta que dan las 8 y llega lo inevitable, levantarse. Como yo, la mayor parte de las personas desperdician esos 15 minutos siendo una especie de zombie mañanero.

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