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Diario de una agencia - NO TOCAR
20 de Agosto de 2012

En el país de los ciegos

Con más de seis mil periodistas mandados al paro por imperativo de la crisis y de las venganzas personales que se cuecen en las redacciones a la sombra del socorrido recorte económico, solo hay ojos para una de nuestros colegas: Ana Pastor, presentadora de Los Desayunos de la 1, y su sustitución, decidida por el flamante director de los servicios informativos, recién llegado desde la ruinosa televisión autonómica, como todas, de Esperanza Aguirre, y a su mayor gloria, también como todos estos canales regionales, hoy en la picota por ser, por encima de todo, un desagüe de fondos públicos.



Una entre seis mil. ¿Y? En vez de llevarnos las manos a la cabeza por la descapitalización humana, fundamentalmente de veteranos por ser los que tienen los sueldos más altos, de todas las redacciones periodísticas de este país, con el consiguiente déficit democrático que eso implica -sin experiencia ni fuentes el papel de la Prensa como contrapoder se queda en un cameo de vodevil- ponemos el ojo en la conductora de un programa matutino de la televisión pública española que, como bien ha demostrado la propia Pastor, tiene como fin servir al poder de turno. Bajo esta máxima habría que haber sido muy estúpido para dejar que una periodista que no se supo ganar su puesto por oposición frente numerosos profesionales de la misma TVE que llevan años haciendo pasillo, no hubiera sido removida y su función encomendada a un mejor servidor del partido que ocupa la Moncloa. Lo hace el PP como lo hizo el PSOE.

Estamos ya en agosto. Ha pasado medio verano, hablando en términos vacacionales (julio y agosto son los meses estrella) y estoy harta de ver Ana y los siete en televisión.

 

El estío es una época más relajada, en la que la temperatura invita a pasar más tiempo al aire libre, en compañía de amigos y familiares con los que el resto del año no podemos pasar todo el tiempo que quisiéramos. Este año además, según está la economía (bueno, mejor no mentar a la “bicha”) los españoles no vamos a salir de vacaciones fuera de España tanto como otros años. Vamos a optar más por turismo nacional de playa o montaña, es decir, me voy a alquilar un apartamento en Torrevieja o Benidorm o me voy al pueblo a la casa de mis padres o abuelos.

 

¿Qué quiero dar a entender con esto? Pues que en verano también vemos la televisión. Sí, salimos más; sí, vamos a la playa o dar un paseo por el monte, pero por favor, en algún momento del día también nos echamos en el sofá a ver la tele y no sólo para informarnos de lo que pasa en el mundo (a veces, mejor no saberlo, para ser sincera) sino también para distraernos y desconectar del mundo. En esos momentos, como decía, nos gusta distraernos y, la verdad, tener que volver a ver a Ana Obregón haciendo de niñera sexy, más que una distracción es una tortura (ya lo fue en su momento, no se crean que es sólo ahora porque sea verano....).

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