Orhit

 
09 de Marzo de 2018

Después del 8M de 2018

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El 8 de marzo de 2018 pasará a la Historia. Se estima que seis millones de mujeres (y hombres) se unieron a la movilización y a la jornada reivindicativa convocada bajo el lema "Si nosotras paramos, se para el mundo". Y cierto, ¿cuántas cosas "invisibles" hacemos las mujeres solo por el simple hecho de ser mujeres? Nunca antes se había producido una convocatoria feminista tan masiva y organizada. Está claro que el debate por la igualdad es un tema prioritario que no puede quedar fuera de las agendas de ningún organismo público ni empresa privada. Pero, ¿ahora qué?


 

Llevamos 18 años organizando desde CVA los Premios Empresa Flexible, en el marco de la Campaña hacia el equilibrio de la vida profesional y personal, una iniciativa que nació con la intención de detectar y difundir las mejores prácticas de flexibilidad en la empresa. A lo largo de este tiempo se han ido sumando otros temas de calado como la flexibilidad horaria, el teletrabajo, las ayudas a familias con hijos o mayores dependientes, las políticas de reubicación para víctimas de violencia de género y más recientemente la brecha salarial.

Bien es cierto que estamos mucho mejor que cuando se convocó el primer Premio Empresa Flexible. Aunque seamos realistas, queda mucho por hacer porque las cifras siguen siendo aterradoras:

  • 49 mujeres asesinadas en 2017.
  • Las mujeres cobran un 14,9% menos que los hombres, una brecha no obstante inferior a la media de la UE (16,2%), según datos de la agencia europea Eurostat.
  • La tasa de ocupación es del 65% para las mujeres con hijos, 21 puntos menos que para los hombres, según datos oficiales.


Decía Albert Einstein que "locura es hacer lo mismo una vez tras otra y esperar resultados diferentes". El 8M ha marcado un punto de inflexión, un hito de cordura que permite atisbar de verdad cambios estructurales. Porque ¿cuándo nos daremos cuenta de que la igualdad no es solo un tema de mujeres? ¿Cuándo seremos conscientes de que poner la lavadora, hacer el disfraz del colegio para los niños o cuidar de una madre enferma no son solo "cositas" de mujeres? ¿Cuándo se dejarán de potenciar políticas de conciliación solo pensadas para que concilie la mujer, como si se le permitiera a ella tener más tiempo para poder llegar a todo, para trabajar dentro y fuera de casa? ¿Cuándo se buscarán otras fórmulas de flexibilidad para que las personas que no tienen hijos puedan también disfrutar de su tiempo para hacer lo que quieran con él? ¿Cuándo se pondrá el foco en la corresponsabilidad?

Necesitamos modificar los planteamientos y ya sabemos desde nuestra experiencia, que el verdadero cambio es el cultural, tanto de la sociedad como de las empresas, de nuestros líderes políticos y de los directivos de este país. Trabajemos para aniquilar viejos estereotipos, roles decimonónicos, conductas que nos enseñaron (a hombres y mujeres) como normales y que ahora resultan son tan anormales como fumar en los espacios públicos, cosa que hacíamos hasta hace poco. No dejemos caer en saco roto todo lo que el 8M de 2018 nos ha enseñado.



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