Jornada de Flexibilidad y entrega de Premios 2018

 

Orhit

 
02 de Septiembre de 2017

17 años a vueltas con la flexibilidad

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Hace la friolera de 17 años, CVA -una pequeña agencia de comunicación-, puso en marcha una iniciativa pionera en España y en Europa, los Premios Empresa Flexible. Aunque en un principio el objetivo era detectar qué estaban haciendo las empresas para facilitar a sus empleados el equilibrio de la vida profesional y personal, su influencia ha sido mucho mayor.

Empezar a hablar de “conciliación”, abrió la caja de pandora de la gestión de personas, y volvieron a aparecer en el escenario cuestiones sin resolver en el entorno laboral, como el índice de productividad, el absentismo, la gestión por objetivos o la obsesión por el presentismo de los mandos intermedios. Pero su influencia, trascendió el entorno empresarial, y se retomaron cuestiones como las consecuencias de la entrada de la mujer en el mundo del trabajo, la corresponsabilidad, el techo de cristal o la discriminación salarial.

El debate sobre cómo gestionar el tiempo de trabajo, integrando la tecnología, y facilitando el desarrollo integral de los trabajadores en todas sus dimensiones, sea cual fuera su estilo de vida, se ha convertido en un caldo de cultivo esencial para impulsar una necesaria revolución social.

Durante estos años se han ido produciendo hitos relacionados con el ámbito del equilibrio de la vida profesional y personal de las personas. Asistimos al debate de los “niños de la llave”; de la racionalización de los horarios; de la brecha salarial entre hombres y mujeres o de la competitividad de nuestras empresas, frente a las de otros países. Hemos vivido la liberalización de los horarios comerciales y sobre todo, la invasión de la tecnología en todos los ámbitos. Y es precisamente esto último, lo que está produciendo un mayor cambio en la gestión de la flexibilidad empresarial.

La tecnología ha cambiado en muchos sectores las reglas del juego. La interconectividad permite trabajar en remoto desde cualquier lugar y a cualquier hora, lo que supone una ruptura del tradicional espacio-tiempo del mercado de trabajo. Y eso lo cambia todo en muchos sectores: la necesidad de una sede, el sistema de retribución, las relaciones contractuales empresa-empleado e incluso la fidelización de éstos, con la desaparición del empleo para toda la vida.

Han sido 17 años de cambio y de transformación. Y sin embargo, queda todavía mucho por hacer. El mar de fondo que produjo a principios de este siglo empezar a hablar del equilibrio de la vida profesional y personal, se frenó con el comienzo de la crisis en 2007 y muchos de los avances que se habían dado hacia un nuevo marco en la relación empresa-empleado se paró en seco. O eso parecía. Porque CVA acaba de cerrar el plazo de convocatoria para su nueva edición de los premios, con 985 candidaturas de empresas de todo el territorio nacional.

Flexibilidad horaria, teletrabajo, beneficios sociales, disponibilidad de bolsas de horas para temas personales, ayudas a familias con hijos o mayores dependientes, políticas de reubicación para víctimas de violencia de género y un amplio abanico de beneficios sociales son algunas de las propuestas que las empresas incluyen en su oferta laboral. El objetivo para ellas es claro: mejorar el clima, reducir el absentismo y aumentar la productividad. Y todo ello, consiguiendo que sus empleados estén menos estresados, más sanos y sobre todo, se conviertan en embajadores de marca. Un sistema con el que todos salimos ganando.