Orhit

 
21 de Julio de 2017

Para atrás como los cangrejos

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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, anunció esta semana que este año tampoco se cogerá vacaciones porque, según ella, aunque son una conquista de los trabajadores, deben ser voluntarias. Cifuentes ha afirmado que con esto no quiere decirle a la gente lo que tiene que hacer –faltaría más- y ha añadido que no se le ocurre un sitio mejor para pasar Julio y Agosto, que la Puerta del Sol.

Aunque son cuestiones importantes para una persona con responsabilidad como es la señora Cifuentes, podemos pasar por alto que desde el punto de vista neurológico las vacaciones son necesarias porque por ejemplo, según una investigación realizada en la University of Southern California, cuando el cerebro está “descansando” en realidad no está siendo improductivo, todo lo contrario. Este “reseteado” sirve para recuperar la capacidad creativa, tomar mejor decisiones, aliviar el estrés, generar ideas y aumentar la productividad.

También podemos pasar por alto, que el descanso y la desconexión de la rutina es fundamental para el cuidado de nuestra forma física porque disminuye las posibilidades de caer en una depresión, ayuda a mantener el corazón saludable y mejora la capacidad de atención y la memoria. Cuestiones que también considero importantes para alguien que ocupa un puesto público de responsabilidad.

Sin embargo, hay dos cuestiones que me parecen insalvables porque no afectan sólo a la presidenta de la Comunidad de Madrid. Por un lado, la incoherencia que supone esta decisión dentro de un gobierno que está trabajando por mejorar las políticas de equilibrio de la vida profesional y personal. La flexibilidad supone importantes beneficios para las empresas y para la sociedad en su conjunto, en cuestiones como salud laboral, clima de trabajo, productividad, reducción de accidentes, etc. Y por otro, porque la Comunidad de Madrid se dice abanderada de los derechos de las mujeres y llevamos demasiado tiempo escuchando el discurso de que las que llegan a puestos de responsabilidad, lo hacen con un estilo de liderazgo masculino.

Hemos llenado miles de páginas de medios de comunicación, millones de líneas en redes sociales y decenas de horas de radio y televisión hablando de la necesidad de proteger la esfera privada; de que las personas se desarrollen en todas sus dimensiones y que la incorporación de la mujer al mercado de trabajo necesita de la corresponsabilidad para ser realmente igualitaria. Si el jefe renuncia a las vacaciones, sea hombre y mujer, supone una presión sobre el equipo que termina pasando factura porque unos estarán de acuerdo en seguir su ejemplo y otros no; y en esto las mujeres a día de hoy, llevamos las de perder.

Las personalidades públicas deben ser coherentes y dar ejemplo. Las mujeres no deben escaparse de esta responsabilidad. Y aunque es cierto que las vacaciones son voluntarias, también es cierto que existe una ley que determina las horas/ año que una persona debe trabajar. Se supone que debemos seguir avanzando en la consecución de derechos y libertades, no ir para atrás como los cangrejos, aunque sea verano.