Orhit

 
24 de Abril de 2017

Define talento

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La detención esta semana del ex presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, ha dado y dará que hablar a los medios de comunicación las próximas semanas. Y por supuesto, correrán por las redes sociales todo tipo de opiniones y memes al respecto. Un comentario repetido estos días, es la crítica a una empresa de caza talentos, que fichó en su momento a Esperanza Aguirre por su buen ojo para reconocer el talento. A la vista de cómo se suceden los acontecimientos, parece que no estuvieron muy acertados. ¿O si?


Llevamos más de una década escuchando a las empresas del ámbito de los RRHH hablar del talento. De lo importante que es atraerlo y retenerlo; de cómo medirlo; de cómo clasificarlo; de cómo identificarlo. Sin embargo, ¿es realmente lo que se valora en las organizaciones? No tengo dudas respecto a que el discurso es el acertado. Pero la experiencia me dice que en la realidad, no es así.

Pongo algunos ejemplos. Si lo que tengo es una empresa de servicios: un bar, un restaurante, un hotel o una tienda, y lo que necesito son camareros, recepcionistas, cocineros o dependientes,  ¿por qué contratar graduados en cualquier disciplina? ¿No sería necesario para seleccionar el mejor talento, buscar a estos profesionales en escuelas especializadas o FP? Porque tener un grado en matemáticas no garantiza saber servir un plato, tener don de gentes, ni siquiera, hablar inglés.

Y si nos vamos a puestos de alta dirección, nos encontramos con fenómenos como las puertas giratorias, el amiguismo o el enchufismo que antepone los favores debidos, a la selección del candidato que mejor se adapta al puesto.

A la vista del éxito que tienen algunos Youtubers, a los que objetivamente no se les reconoce ningún talento valorable; de cómo algunas startups crecen desaforadamente, se venden por millones de euros y desaparecen sin haber aportado nada significativo a la sociedad o de cómo personalidades del mundo de la política y la economía que han sido ejemplo de generaciones, han resultado ser unos auténticos “chorizos”  quizá deberíamos pararnos a pensar cómo entiende de verdad esta sociedad nuestra, el tan codiciado “talento”.