Cuestionario 2018

 

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Diario de una agencia - NO TOCAR
21 de Mayo de 2012

Matar sale tan barato

“...que por doler me duele hasta el aliento” (Miguel Hernández)

 

El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, no quiso luz ni taquígrafos para la reunión que mantuvo con Maria del Mar Bermúdez y Francisco Palo el pasado 1 de marzo a las diez de la mañana en el edificio de la madrileña calle de San Bernardo. Junto a Gallardón y su jefa de Gabinete, a un lado de la mesa, y, al otro, los padres huérfanos de Sandra Palo, se sentó CVA, testigo excepcional del encuentro que se selló con una tímida foto que hoy cuelgan las víctimas en su web (www.sandrapalo.com). Los Palo habían ido al encuentro del ministro para pedir la justicia que no han tenido por el crimen de su hija, una discapacitada que fue secuestrada, violada y asesinada hace 9 años por cuatro individuos, tres ellos de menores, todos en libertad desde el domingo, salvo el que te entonces tenía más de 18 años y que aún permanece en prisión. Modificar la Ley del Menor que ha permitido que tres criminales confesos y convictos salgan a la calle en poco más de cinco años y sin antecedentes penales es el caballo de batalla de estos padres dedicados en cuerpo y alma a que la ignominia no se certifique.

 

El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, no quiso luz ni taquígrafos para los padres dolientes de Sandra, pero sí que convocó a los periodistas cuando citó a los de Marta del Castillo por sus críticas feroces, convencido de que eso engordaría una popularidad que inexplicablemente le regalan los ciudadanos y que ablandaría la rabia de otra víctima. Pero le salió el tiro por la culata porque este otro padre huérfano, que aún no ha encontrado el cadáver de su hija, se fue más airado de lo que entró tras la aseveración del ex alcalde de Madrid de que no aplicará la prisión permanente revisable para los delitos que causan alarma social incumpliendo su promesa electoral, incluida en el programa-contrato con los votantes del Partido Popular. Una felonía en toda regla.

 

A Francisco y a María del Mar les tendió la mano convocándoles a ser partícipes de una reforma legislativa para menores criminales, también prometida, que no llega. CVA da fe del ofrecimiento. Como lo da del hecho de que a día de hoy nadie se haya puesto en contacto con ellos desde el Gabinete de Justicia para darles nuevas. En estos tiempos de crisis económica, donde el mundo trastocado que gira a nuestro alrededor se transforma, la palabra de la mayoría de los políticos curiosamente permanece inalterable: sigue valiendo lo mismo, esto es, casi nada.

 

Y con esa oscuridad con que quiso Gallardón disimular el encuentro con las víctimas, es con la que ha querido la Dirección General de Instituciones Penitenciarias de su Gobierno tapar el oprobio de la excarcelación el pasado domingo del último de los menores asesinos de Sandra, que permanecía encarcelado por otro delito distinto al que acabó con la vida de la hija de los Palo. A las nueve y cuarto de la mañana, impenitente Juan Ramón Manzano Manzano, alias el “Ramoncín”, para el que tanto el fiscal como su propio abogado habían solicitado inútilmente libertad vigilada para someterle a tratamiento psiquiátrico ambulatorio, abandonada el penal de Navalcarnero dentro de una furgoneta familiar a la que la dirección de la cárcel en un hecho insólito había permitido el paso hasta sus entrañas. El asesino con sus parientes se lanzaban a la libertad a tanta velocidad que a poco atropellan a sus víctimas. Padres huérfanos de hija, víctimas huérfanas de justicia, ahítas de desesperación y de dolor a los que el PP también ha dado la espalda. Como al resto de los españoles contra los que ha soltado una nueva bomba de relojería a la manera del reincidente criminal “Rafita”. Así que tengan cuidado ahí fuera, un asesino más anda suelto entre ustedes, y sin justicia. Hoy todos volvemos a ser un poco más Paco y Mari Palo.

 

Por Virginia Ródenas

11 de Mayo de 2012

Burocracia y más

Estoy segura que todos tenemos malas experiencias con la Administración o cualquier organismo que dependa de ella. El "Vuelva usted mañana" de Larra parece estar más de actualidad que nunca, tristemente. Ahora, además del lamentable peregrinar de ventanilla en ventanilla, intentando que alguien sepa decirte cuál es el dichoso papel o impreso que te falta y que te impide seguir adelante con tu trámite o gestión, las interminables colas y la habitual desidia, hay que sumar la gestión electrónica que no lo es.

 

Me explico: la semana pasada quise realizar mi inscripción en la Escuela Oficial de Idiomas (EOI) de Madrid, que tiene varios centros por el territorio. Para mi sorpresa, cada uno de ellos se gestiona a su manera: en unos es imprescindible descargar el impreso de preinscripción y entregarlo cumplimentado en la sede de la EOI en la que deseas estudiar; en otros es imprescindible realizar la preinscripción por Internet. Y el colmo de la originalidad: el formato de preinscripción mixto que "está de moda" en el centro de la EOI de toda la vida, el de la calle Jesús Maestro.

 

Este original modelo consta de tres pasos:

Paso 1. Descargar el impreso de preinscripción y realizas dos copias para entregarlo en secretaría.

Paso 2. Hacer una cola de más de una hora delante de la puerta de secretaría para entregar el impreso.

Paso 3 o paso sorpresa. Una vez que consigues sentarte en la mesa con el funcionario de turno y crees que ya has terminado... ¡NO! Todavía tienes que hacer otra cola, para poder acceder a uno de los dos equipos informáticos que hay habilitados en la secretaría, volver a rellenar un formulario y ¡enviarlo online!

 

Entonces, ¿para qué descargas el impreso en papel y lo llevas por duplicado? ¿Para qué pierdes el tiempo haciendo cola? ¿No hubiera sido más fácil cumplimentarlo y enviarlo online desde el principio? No entiendo nada...

 

Resumiendo: la gestión en total me llevó cerca de dos horas. Si consigo la plaza consideraré que me la he ganado a pulso. Por cierto, que la escuela en cuestión está celebrando su centenario y yo me pregunto ¿No es hora de replantearse su funcionamiento? Si fuera una entidad privada no hubiera llegado ni a la segunda generación. Es lo que tiene gestionarse con dinero "que no es de nadie".



Por Yolanda de Diego

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