15 de Diciembre de 2011

Con el yerno “real” hemos topado

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Faltan unos días para el 24 de diciembre. En España, esta fecha además de ser sinónimo de Nochebuena, es también sinónimo del Discurso del Rey. Y es que este año prometía, porque con escándalo palaciego de por medio los españoles iban a estar más atentos a lo que dijera sobre Iñaki Urdangarín que al besugo o al cordero del plato. Prometía tener mayor share en prime time que un Real Madrid – Barcelona. Sin embargo, las audiencias volverán a ser lo de siempre (números muy respetables, aunque al emitirse en todos los canales quedan un poco desvirtuados) porque D. Rafael Spottorno, jefe de la Casa del Rey, ha dicho que nada del Duque de Palma y todo de la crisis económica. En fin, nos afecta mucho más a todos, pero el interés decae sin duda.


Y es que interés suscita y mucho. Los medios de comunicación se han volcado con los presuntos delitos económicos cometidos presuntamente (presunto y presuntamente, palabras amadas por los periodistas del corazón) por el yerno del Rey como administrador del hasta hace sólo unas semanas desconocido Instituto Nóos. Televisiones, radios, periódicos, medios digitales han gastado minutos y páginas en analizar el caso Urdangarín desde todas las perspectivas posibles: política, económica, social y, cómo no, rosa (o amarilla, no sé por cuál color decantarme) y, por supuesto, humorística (esta mañana escuchando la radio incluso he podido oír un villancico dedicado al Duque de Palma en el que, lógicamente, bien parado no salía). Además, ha sido la escusa perfecta para que algunos medios (de distintas ideologías) sacaran a ondear la bandera republicana.


El revuelvo ha sido tal tras el comunicado remitido por el propio Duque de Palma a la agencia EFE (cuando es necesario sí que son útiles los medios de comunicación, no sé si la ironía se capta por escrito), el pasado día 10 de diciembre, que el lunes 12 el jefe de la Casa del Rey se ha reunido con periodistas para explicarles la posición de Zarzuela (apartarle de actos oficiales) y anunciarles que las cuentas de Sus Majestades se harán públicas en breve (salvo gastos en trapitos y vacaciones) para dejar claro que “un garbanzo negro no tiene por qué estropear un cocido”.


Recapitulando, que es posible que el Discurso del Rey sea más seguido este año, por si se le escapa algo a nuestro monarca. Difícil pero no imposible. ¿Quién nos iba a decir hace unos años que las finanzas de la familia real estuvieran en boca de todos los españoles? (Aunque sea familia política).

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