17 de Febrero de 2012

La crisis del guiñol

2012 comienza con crisis propia, porque la económica no cuenta, que esa la tenemos ya hace unos añitos. Esta vez los causantes no han sido pepinos, ni  ladrillos, ni virus de la gripe. Esta vez han sido unos guiñoles!!!!.

 

Un programa  de humor de la televisión francesa acusa al deporte español de dopaje y malas artes y tenemos una crisis montada. Como si no tuviéramos suficientes ya.

 

Los guiñoles franceses han abierto informativos de todas las cadenas, han ocupado portadas de periódicos, tertulias, charlas de bar y conversaciones en el trabajo. Bueno, y las redes sociales han echado humo. Bastaba echar un vistazo a las fotos publicadas en Facebook vanagloriándose de lo “español” y ver como #guiñoles se convertía en trendic topic en Twitter. Hasta el Rey (harto seguro de que antes fuera trendic topic su yerno Urdangarín) se ha pronunciado. Le dice a Rafa Nadal: “Estos de los guiñoles son tontos”. Y, como se dice en Madrid, “se queda tan pichi”, ignorando las posibles consecuencias de sus palabras (debe de haber olvidado ya el famoso “¿por qué no te callas?").

 

La última ha sido que el óptico francés Alain Affleou ha decido retirar la publicidad de la cadena donde se emiten los guiñoles argumentando la falta de sensibilidad mostrada hacia los deportistas españoles. Vamos, que como otros anunciantes sigan su ejemplo les pasa como a “La noria”, aunque me da a mí que el carácter francés no es como el español.

 

En mi humilde opinión, creo que esto se nos ha ido un poco de las manos. De acuerdo que no es justo ni responsable tachar al deporte español de “tramposo” y acusar de dopaje a cualquier español que gane a un francés en una competición deportiva (aunque son muchas las victorias españolas y eso duele), pero de ahí a convertirlo en una crisis …

 

Hay que recordar que es un programa de humor hecho por y para franceses. No es una crítica del Gobierno ni de la sociedad francesa al deporte español. Si nos ponemos a pensar y analizar los programas de humor españoles y nos retrotraemos a los años en los que Sarkozy comenzaba su historia de amor con la Bruni o daba una conferencia con Obama (quién no recuerda ese cajón para estar a la altura del Presidente de Estados Unidos) también encontraremos ejemplos que podrían haber causado una crisis.

 

Quizá lo que ha ocurrido es que la situación económica actual en nuestro país es tan grave que preferimos ocuparnos y preocuparnos por asuntos menos relevantes que nos hagan olvidar por unos días lo que realmente es importante.

09 de Febrero de 2012

Como Superwoman

Hoy mi marido viajaba a Barcelona por lo que he tenido que llevar al peque a la guardería una hora antes. Al salir me he encontrado con una madre que me ha dicho “Da pena dejarlos tan temprano pero, ¿qué más opciones hay? Aún  tengo que coger el metro e irme a trabajar a la otra punta de Madrid. Por la tarde mi marido recogerá a la peque de la guardería y yo iré a por el mayor al colegio. A veces parezco Superwoman volando de un lado a otro”.

 

Me ha hecho pensar. Superwoman. ¿Qué otras opciones quedan? Y hago esta reflexión desde mi situación privilegiada por contar con un marido totalmente implicado en la causa y trabajar en una empresa que me permite adaptar mi horario al de la guardería.

 

No se si el término "Superwoman" es el más adecuado pero la verdad es que compaginar el trabajo con el cuidado de un bebé, hace que termines comportándote como una heroína de película, de esas que al final, no le queda más remedio que salvar al mundo sola y sin ayudas.

 

Sin ayudas, porque alguien ha decidido que no es necesario el cheque bebé. Imagino que ese alguien ya no se acuerda lo que cuestan la cuna, el carrito, la sillita para el coche, la bañerita, los pañales, el cambiador, etc. porque sino seguro que se lo habría pensado dos veces antes de tomar esa decisión.

 

Sola, porque te pasas el día “volando” solitaria de la guardería al trabajo, del trabajo al mercado, del mercado a la guardería, de la guardería al parque, del parque a la farmacia y de la farmacia, con suerte, a casa. Y cuando llegas allí, te encuentras a solas con la ropa de la plancha, el lavaplatos sin sacar, la lavadora sin tender, la comida sin hacer.... Es en ese momento, cuando acuesto al peque y me enfrento al "todo por hacer doméstico" cuando tomo conciencia de que de heroína nada. Ellas siempre logran acabar con el malo y yo, nunca logro acabar con el montón ropa para planchar.

 

Por Cristina Gómez

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